Reencontrado, rebautizado, renacido, resuelto
el 3 nov En: vivencias - 12 comentarios
Ayer, al fin, cumplí cuarenta años. No, por favor, sin dramatismos. Aunque parece que haya habido alguna duda al respecto, os aseguro que ni estoy en crisis ni pienso estarlo a corto plazo, por más arriesgado que sea asegurar esto. Me siento bien conmigo mismo, he logrado no sin esfuerzo aceptarme tal y como soy, aceptar lo poco bueno y sobre todo lo mucho malo de mi carácter. Sé que hay bastantes cosas que mejorar, y no dejaré de intentarlo. También sé que el autoconocimiento es la base, y eso ya lo tengo. Mi vida no es de color de rosa ni espero que vaya a serlo, pero tampoco es mala. Disfruto cotidianamente de cosas que para otros son solo sueños. Una casa, un trabajo fijo, un buen sueldo y un amor correspondido. No tengo derecho a quejarme.
Como regalo de aniversario (Y que realmente me ha hecho especial ilusión),
Desde ahora, volveré a adoptar la personalidad de Bérnicus, y a escribir en este blog, rebautizado como “Cuarentaypico”, que ahora que ya soy cuarentón intentaré contaros mi viaje recién iniciado a través de esa década aún desconocida. Con un año más a cuestas, sigo siendo el mismo, y, por muchas razones, me siento más a gusto en la piel de Bérnicus que en la de Nihilus, esa máscara que adopté un tanto a la desesperada. Sin embargo, no borraré el otro blog, esos tres artículos de la serie Desmemorias publicados allí me los he arrancado de las entrañas, y aunque curiosamente sean los únicos de quien alguien haya dudado sobre su veracidad, son parte de mi yo más profundo, de las vivencias que más me han marcado y más duraderas secuelas me han producido. Tal vez deje aquel blog precisamente para eso, para almacén de recuerdos incómodos. Quién sabe. De momento, solo deciros que el desaparecido Bérnicus vuelve a estar por aquí.
