Publicidad:
La Coctelera

Categoría: juntos

Me pasaría la vida

Posteado por: Bérnicus el 13 nov En: juntos - 13 comentarios

Me pasaría la vida mirándote a los ojos, descubriendo en ellos nuevas y hermosas irisaciones doradas, plateadas y púrpuras (Nota para Encontrada: Cuando digo ojos, quiero decir exactamente ojos)

Me pasaría la vida contando las pecas de tu espalda desnuda. Contándolas y acariciándolas, y besando todas y cada una de ellas.

Me pasaría la vida viéndote discutir con la cajera del LIDL el precio de la manta que nos calentará la próxima madrugada, mientras la noche empieza lentamente a caer al otro lado de los sucios cristales de la puerta del supermercado, y también me la pasaría dándote la razón aunque sepa de sobra que no la tienes y que el cartel de oferta 14,95 € correspondía a la funda nórdica y no a la manta.

Me pasaría la vida yéndote a buscar en la línea 1, en ese penúltimo metro que pasa justo antes de la medianoche, en alguno de los destartalados convoyes en los que se entremezclan, en esas horas brujas y confusas, agotados trabajadores que acaban de terminar su turno de tarde con escandalosos noctámbulos que buscan la primera copa en los locales recién abiertos.

Me pasaría la vida volviendo después contigo de tu casa a la mía, de tu comedor a mi dormitorio, recién cenados, siempre cargados y apresurados, cansados, pero también abrazados y felices, en ese NitBus amarillo chillón que se ha convertido con los años en un clásico de nuestra relación, ese autobús nocturno casi siempre vacío y a veces sombrío, que vuela más que rueda Gran Vía abajo, conducido siempre por encima del límite de velocidad establecido.

Me pasaría la vida deshaciendo los nudos de tus rizos pelirrojos, justo esos que te quedan sobre la nuca, esos que no llegas a verte. Y me la pasaría haciéndolo mientras miro como te miras en el espejo del baño, y el reflejo me devuelve tu mirada mirándome también a través del cristal.

Me pasaría la vida despertándote a besos mientras tú te desperezas como una gata, y preguntas siempre qué hora es, aunque cada día sea la misma, y aunque la emisora de noticias que tengo sintonizada en el radio reloj despertador la repita dos veces antes y después de los titulares del día.

Me pasaría la vida cogiéndote la mano al caminar por la calle, metiéndote esa misma mano en el bolsillo trasero de tus tejanos mientras esperamos el autobús en la parada, y aferrándote por el talle en el metro, suave pero firmemente, manteniéndote a mi lado en medio de todos los frenazos y vaivenes.

Me pasaría la vida viendo cómo te desvistes en mi dormitorio, mientras la gran luna partida en dos del armario empotrado me devuelve tu figura duplicada y girada en ángulos distintos, como si fuerais tres Stigias desnudándoos a cámara lenta frente a mí, porque lo hagas a la velocidad que lo hagas, siempre lo veo a cámara lenta. Y me pasaría la vida contemplándote en respetuoso silencio, como si hicieras una obra de arte, que fue lo que pensé la primera vez que te vi. Y por enésima vez daré gracias al cielo, apreciando de nuevo cada centímetro de esa piel desnuda que no me canso de mirar, por que una diosa como tú se haya fijado en a este indigno mortal.

Me pasaría la vida diciéndote que te quiero. Y repitiéndotelo todas las veces que haga falta. Y enviándote luego un mensaje al móvil recordándotelo, por si se te ha olvidado.

Me pasaría la vida dándote masajes en los pies puestos sobre mi regazo, mientras tú, medio adormilada, tendida en el sofá, ves la televisión, que habla de guerras y desgracias que deben ocurrir en algún mundo que no es éste que compartimos. Porque en el mundo donde está ubicado ese sofá todo es perfecto y maravilloso.

Me pasaría la vida viendo cómo te arreglas para salir conmigo. Cómo maquillas tu rostro, como pintas tus ojos, como extiendes despacio las medias a lo largo de tus piernas bien torneadas, como colocas en su sitio todos y cada uno de los pliegues del vestido.

Sé que lo sabes, pero me pasaría la vida repitiéndotelo: Me pasaría la vida amándote. Es más. Voy pasar el resto de mis días amándote.

compártelo Tags: amor, pareja, vida, juntos

Cosas que regalar a un cuarentón

Posteado por: Bérnicus el 11 nov En: juntos - 7 comentarios

Antes que nada, quiero pedir disculpas por esta semana de ausencia. Justo cuando uno de mis objetivos era publicar más regularmente, nos han “capado” la conexión a Internet en el trabajo, así que solo puedo conectarme desde casa, y no me sobra demasiado el tiempo. Sumadle a todo eso una semana complicada en lo personal y en lo profesional, y aparte de todo lo anterior, otros motivos más míos, como una repentina e inexplicable pérdida absoluta de creatividad. Las musas han abandonado precipitadamente mi domicilio, sin dejar explicaciones ni señas. Algunos días daba gracias por no tener tiempo de escribir, pues tampoco sabía sobre qué hacerlo…

Como es algo tarde y repetitivo hablar de Obama, resulta cansado incidir en la crisis, y a título personal tengo poco que contar tras pasarme la semana en blanco aparte de trabajar como un burro, cabrearme como un mono y por fin (¡loado sea Dios!) acabar el dichoso curso de Liderazgo, compartiré con vosotros dos de los regalos que he recibido por mi cuarenta cumpleaños, que dicen que la imagen es el reflejo de uno mismo, y si es así, viendo esto me conoceréis un poquito mejor.

Primero, un Swatch YOS429G, el reloj de “Tiburón” (“Jaws” en inglés) de la colección inspirada en los villanos de la serie de películas de James Bond 007 que ha lanzado la marca suiza. Teóricamente corresponde a “La espía que me amó”, pero la verdad, para mí el inefable personaje interpretado por el gigantesco actor Richard Kiel siempre irá más vinculado a “Moonraker” que a ninguna otra de las varias películas de la saga en las que aparece.

Segundo, unas Geox Compass Dark Brown tal que éstas:

Espero caminar con ellas por el buen camino, si es que tal cosa existe, mientras el Swatch me marca el tiempo restante para llegar a donde quiero. Puede parecer un deseo modesto, pero yo es todo lo que necesito para ser feliz. Y por cierto que ni estos dos ni ninguno de los otros regalos que he tenido ha sido el mejor regalo recibido. El mejor regalo con diferencia fue un fin de semana entero con Stigia, los dos solos, sin hacer nada especial pero sin preocuparnos tampoco de nada más que de nuestra mutua compañía, de disfrutar a cámara lenta, en la medida de lo posible, que el tiempo corre cuando debería detenerse, de estar juntos. 48 horas. No es mucho arrebatar a nuestras pesadas obligaciones familiares y laborales. Bastó de momento, apenas para quitarnos el síndrome de abstinencia que teníamos uno del otro. Pero si tuviera que cumplirse uno solo de mis deseos, desearía de todo corazón que el año que viene estuviéramos definitivamente juntos.

compártelo Tags: deseo, juntos, convivencia, pareja, geox, swatch, regalos, cumple

A veces me sorprende que sigas a mi lado

Posteado por: Bérnicus el 3 nov En: juntos - 2 comentarios

Sí, a veces me pasa. A pesar de los ya casi ocho años juntos, y a pesar de todos los pesares. A pesar de todas las desgracias que hemos asumido, todas las pruebas que hemos aprobado y todos los obstáculos que hemos superado, aún a veces me resulta increíble que una mujer como tú esté a mi lado, ahí en mi sofá, con las piernas en mi regazo y la cabeza apoyada en un cojín, mirando la tele a mi lado un domingo por la noche. Aún, algunas veces, me despierto repentinamente en la madrugada, que ya sabes que tengo el sueño muy ligero, y me sorprende encontrarme tus rizos desparramados sobre la almohada, y me quedo asombrado de que tu cuerpo desnudo de turgentes formas esté ahí junto al mío, apenas cubierto por la fina sábana.

No, no me malinterpretes. Son esos momentos, esos en los que estás a mi lado, los únicos que realmente valen la pena, los únicos en los que he llegado a sentir algo levemente parecido a lo que llaman felicidad. Del resto de mi vida más vale no hablar, todo es guerra, cuando no directamente catástrofe. No importa, tranquila, no pasa nada, lo sabes, ya nos conocemos bien. Estoy acostumbrado a sentirme en guerra con todo lo que me rodea, esa guerra que no empecé pero que voy a tener que terminar. La soledad y la tristeza son viejas compañeras, no te diré que amigas, no, que no se puede ser amigo suyo y seguir viviendo como si nada, pero sí compañeras con las que he compartido muchos días y semanas, y que por tanto ni me asustan ni me disgustan cuando se presentan en mi puerta. Las tolero, como se tolera a ese amigo borrachín y pesadete que sabes que acabará tirado por el suelo en la próxima quedada como en todas las anteriores, y que asumes que tendrás que llevar a su casa porque no podrá conducir. Y sí, ya resulta cargante y aburrido tener que hacerlo una vez más, pero en fin, él es así y no cambiará, y solo te queda olvidarle o soportarle, y está claro que la decisión ya está tomada a su favor.

Solo cuando estoy contigo, en esos momentos que compartimos y que casi tenemos que robar al cúmulo de obligaciones laborales, familiares y de todo orden que ambos cargamos a cuestas, solo entonces sé que ni la soledad ni la tristeza harán acto de presencia. Ni ellas ni sus primas la nostalgia, la melancolía y la desesperación. Ninguna de ellas. Tu sola presencia las espanta. Solo a tu lado, me siento tal como soy, libre de tapujos, convencionalismos y disimulos. A veces creo que solo tú me conoces realmente.

Y es precisamente por eso, porque tú me has visto como nadie más me ha visto, porque tú sabes esas cosas de mí que uno no pondría en su perfil de Facebook, y a pesar de todo sigues ahí, y me quieres, que me sorprende que no te vayas. Que me admira que puedas quererme. Quererte a ti, mi amor, no tiene mérito, pues tú eres no diré que perfecta, pero sí buena por dentro y por fuera, como no he conocido otra igual. Quererme a mí en cambio debe ser un trabajo difícil, tal vez en según que ocasiones sucio. Alguien tenía que hacerlo, dirá el gracioso de turno, claro, pero no tú, querida Stigia, no tú que naciste para santa, y vives con un demonio. Yo te agradezco tu amor, que ha sido para mí una bendición del cielo. Pero sinceramente, a veces, me sorprende que sigas a mi lado…

compártelo Tags: stigia, pareja, amor, stigia, convivencia, convivencia